Tecnología

Es hora de delegar en la IA para construir un sistema de salud más humano

Desde la optimización de procesos hasta la personalización de tratamientos, la inteligencia artificial abre nuevas oportunidades para transformar el sistema de salud. Su potencial dependerá de la capacidad de las organizaciones para rediseñar sus procesos y poner la tecnología al servicio de las personas.

Autor: RSalud 7 noviembre, 2026

Por Ariel Capone, CEO del Health & Life Sciences AI Studio de Globant

Todos recordamos el impacto que tuvo la pandemia en la salud mental. Mucho menos se ha hablado de sus consecuencias sobre los profesionales de la salud. Un estudio publicado en 2025 por la European Society of Medicine sobre el efecto del COVID-19 en los trabajadores de atención primaria reveló que el 67% experimentó algún tipo de ansiedad, el 47% reportó altos niveles de agotamiento emocional y el 99% consideró baja su satisfacción profesional. El desafío es cómo lograr que una profesión fundamental para la sociedad pueda recuperar su dimensión más humana.

Aunque pueda sonar contradictorio, una de las mejores respuestas actuales está en la tecnología. Durante los primeros años del auge de la inteligencia artificial, la idea de que ningún paciente querría ser atendido por un robot solía plantearse como una crítica recurrente. Y es cierto: eso no va a cambiar. Pero el verdadero valor está en utilizar estas herramientas para hacer más eficientes los procesos que ocurren detrás de una consulta médica y ofrecer una atención realmente centrada en el paciente.

La gran meta consiste en repensar el sistema operativo de las organizaciones e incorporar funciones que atraviesen los procesos de punta a punta, en lugar de limitarse a automatizar tareas aisladas. Esta es una de las principales barreras que enfrentan hoy instituciones líderes del sector de la salud y la industria farmacéutica. Ya hubo grandes avances en áreas específicas, como el descubrimiento de nuevos medicamentos, pero eso representa apenas una parte del impacto potencial de la IA.

El 38,5% del tiempo de los médicos se destinaba a la documentación y revisión de historias clínicas

Desde una perspectiva tecnológica, existen al menos tres áreas en las que los agentes de IA ya fueron probados y demostraron su capacidad para generar valor: la reducción del fraude, que representa el 10% de las pérdidas de las compañías; la seguridad y eficiencia de los quirófanos, que concentran el 40% del gasto hospitalario; y la optimización de la gestión de reclamos, que permite mejorar la atención y contar con mayor previsibilidad presupuestaria.

Este cambio estructural también debe incluir a los profesionales. Si a nivel global el 29% de los médicos identificaba como un problema la “alfabetización tecnológica” (GE Healthcare, 2023), en Latinoamérica la situación también es compleja. En México, 1 de cada 10 médicos utiliza IA para apoyar decisiones clínicas (El Médico Mexicano Digital 2024, de FUNSALUD), En Brasil, donde la IA ya está presente en 18% de los establecimientos de salud, 51% de los centros con más de 50 camas identifica como barrera la capacitación profesional, según la encuesta TIC Salud 2025 del Comité Gestor de Internet. En Argentina, el 82% de los oncólogos, una de las especialización más sensibles, no había recibido capacitación en 2024 y casi todos (94%) consideraban que la herramienta era útil.

A nivel global el 29% de los médicos identificaba como un problema la “alfabetización tecnológica” 

El problema es que los profesionales no tienen tiempo. Hay muchos pacientes y, lamentablemente, eso no puede modificarse. Lo que sí puede mejorarse es la eficiencia a partir, por ejemplo, del uso de las plataformas de historias clínicas electrónicas. Un estudio publicado en 2020 en Annals of Internal Medicine lo dejó en evidencia: el 38,5% del tiempo de trabajo de los médicos se destinaba a la documentación y revisión de historias clínicas.

Algunas plataformas de Ambient Scribe ya están comenzando a resolver este problema, aunque su adopción todavía no está generalizada. Extender estas tecnologías podría mejorar la eficiencia, ampliar el acceso a la atención y fortalecer la toma de decisiones clínicas. Cuando los datos están estructurados, también resulta más sencillo determinar tratamientos a partir de evidencia del mundo real sobre qué está funcionando en casos similares.

Un ejemplo concreto es la hipertensión. Según la Organización Mundial de la Salud, cuatro de cada cinco personas que la padecen no tienen su condición adecuadamente controlada. Esta enfermedad crónica es uno de los principales factores de riesgo de mortalidad y presenta una particularidad: cada paciente puede responder de manera diferente a un mismo tratamiento. Por eso, adaptar la atención a cada caso no es sencillo.

Ya se ha demostrado que las intervenciones digitales que facilitan el seguimiento de los pacientes pueden mejorar los resultados. El proceso podría ser aún más efectivo si los agentes de IA fueran capaces de procesar ese volumen de información y utilizarlo para personalizar el tratamiento de cada persona. De eso se trata la inteligencia artificial detrás de un sistema verdaderamente centrado en el paciente.

Los avances en el descubrimiento de medicamentos son otro ejemplo de la transformación que podría atravesar la industria. El proceso de identificación de moléculas para desarrollar nuevos fármacos se aceleró de manera significativa gracias a AlphaFold, un avance reconocido con el Premio Nobel de Química en 2024 que permitió simplificar parte del trabajo de laboratorio a partir de la información generada sobre los datos con los que fue entrenada la tecnología.

La tecnología está disponible y lista para ser utilizada por la industria de la salud

Sin embargo, todavía existen instituciones que no saben cómo abordar estas herramientas. Quizás no esté tan lejos el momento en que los agentes de IA puedan comprender anomalías en el ADN humano con una velocidad similar. La tecnología está disponible y lista para ser utilizada por la industria de la salud. La capacidad de interactuar con diferentes modelos y optimizar cada etapa de un proceso puede redefinir el futuro del sector. El desafío será que las organizaciones den el paso hacia ese rediseño estructural e incorporen también aquellas etapas que permanecen invisibles para el paciente, como el marketing o la cadena de suministro.

Nadie dice que será sencillo. Los requisitos regulatorios y las consecuencias de un error pueden ser extremadamente graves. Pero quizás sea casi igual de riesgoso quedar al margen de la transformación que atraviesa la industria.

La pregunta que probablemente empiece a ocupar cada vez más espacio en la agenda de los líderes del sector es otra: si mañana ocurriera una nueva pandemia, ¿qué estaríamos en condiciones de ofrecer? Un modelo verdaderamente centrado en el paciente exige una respuesta diferente.

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