Deterioro mental en jóvenes en Argentina: una tendencia que preocupa a nivel global

El Global Mind Health Report 2025 ubica a Argentina en el puesto 34 de 85 países y advierte un marcado deterioro mental en jóvenes, más pronunciado que en generaciones anteriores.

Autor: RSalud 4 marzo, 2026

El deterioro mental en jóvenes en Argentina ya no es solamente una percepción, sino una tendencia respaldada por datos contundentes de estudios internacionales. El reciente Global Mind Health Report 2025, basado en más de un millón de encuestas en 85 países, indica que cada generación más joven presenta peores puntajes de bienestar que la anterior.

En Argentina, el informe ubica al país en el puesto 34 de 85 naciones evaluadas en salud mental, un indicador intermedio que refleja retos específicos en las generaciones más jóvenes.


Una brecha generacional cada vez más visible

El estudio muestra que los adultos mayores de 55 años tienden a tener mayor resiliencia mental que los jóvenes de entre 18 y 34 años. Este patrón coincide con la tendencia global de declive constante del bienestar mental en generaciones más jóvenes desde 2019.

En Argentina, un análisis complementario indica que aproximadamente el 41% de los jóvenes de 18 a 34 años con acceso a internet se encuentra en una categoría de “angustia o lucha” que compromete su funcionamiento cotidiano, según mediciones basadas en el Mind Health Quotient (MHQ), el principal indicador utilizado por el estudio.

El MHQ mide 47 aspectos del funcionamiento emocional, cognitivo y social, como la capacidad de regular emociones, atención, motivación e interacción social.


Qué mide el informe y por qué es relevante

El Mind Health Quotient (MHQ) es una herramienta diseñada para evaluar la habilidad de una persona para afrontar los desafíos de la vida y funcionar de manera productiva. El valor del MHQ no solo refleja síntomas aislados, sino una combinación de factores que dan cuenta de la salud mental en sentido funcional.

Los datos del Global Mind Health Report 2025 muestran que la salud mental global no ha mostrado mejoría desde la pandemia, y que cada generación más joven continúa presentando peores puntajes en el MHQ que la anterior.


Los 4 factores que explican el deterioro mental

El informe identifica varias variables clave asociadas con este deterioro:

  • Consumo frecuente de alimentos ultraprocesados, que podría explicar entre un 15 % y un 30 % de la carga total de problemas de salud mental en la población, según especialistas que analizan el reporte.

  • Declive de la espiritualidad, que se traduce en diferencias medibles en el MHQ entre quienes mantienen prácticas espirituales activas y quienes no, impactando la capacidad de enfrentar retos y mantener estabilidad emocional.

  • Acceso temprano a teléfonos inteligentes y tecnologías digitales, asociado a una mayor probabilidad de dificultades en la regulación emocional y la interacción social conforme los jóvenes se desarrollan.

  • Debilitamiento de los vínculos sociales y familiares, cuya erosión conlleva un aumento en el riesgo de malestar psicológico, puesto que los lazos cercanos funcionan como amortiguadores frente al estrés y la angustia.

Estos factores operan de manera acumulativa y están directamente relacionados con las transformaciones del entorno social, cultural y tecnológico de las nuevas generaciones.


Una tendencia más marcada en países desarrollados

El informe también señala que la caída en el bienestar mental de las generaciones más jóvenes es más pronunciada en países de altos ingresos, donde el acceso a servicios de salud mental es mayor pero no ha logrado revertir la tendencia negativa.

Esto indica que más inversión en atención clínica no es suficiente si no se aborda al mismo tiempo la raíz estructural y ambiental del problema.


Qué implica este escenario para Argentina

Si el patrón observado continúa, el deterioro mental en jóvenes en Argentina podría traducirse en mayores dificultades para afrontar desafíos cotidianos, mantener productividad y sostener relaciones saludables en las etapas críticas de vida adulta.

El informe enfatiza que no basta con ampliar el acceso a servicios de salud mental, sino que es necesario actuar sobre los factores sociales, ambientales y culturales que moldean el bienestar emocional desde la infancia y la adolescencia.

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