Proyecto Agua Segura, una empresa social que trabaja en la crisis del agua

En nuestro país el 16% de la población carece de acceso a agua segura. Gracias a la empresa social creada por Nicolás Wertheimer, un médico preocupado por las poblaciones de bajos recursos, más de 600 familias y 200 escuelas rurales cuentan con un filtro especial para tratar el agua

Autor: RSalud 1 Junio, 2017

Para hacer frente a la problemática sanitaria del agua que afecta a diversas poblaciones del país, una organización fundada por un médico y conformada por voluntarios decidió impulsar el uso de un sencillo método de filtrado. Se trata de Proyecto Agua Segura, una entidad joven, solidaria y emprendedora.

RSALUD se contactó con su creador, Nicolás Wertheimer, quién relató su motivación para constituir dicha organización social y cómo, a través de su iniciativa, se ocupó de la mejo­ra de las condiciones del acceso al agua en diversas regiones de Argentina.

Nicolás se recibió de médico a los 24 años y comenzó a tra­bajar en el Hospital Municipal Prof. Dr. Bernardo A. Houssay de Vicente López. Su deseo era cooperar con la sociedad desde la medicina atendiendo a niños y a adultos. Allí notó que los más chicos llegaban al hospital con dolores estomacales, bajo peso, e incluso desnutridos. En la mayoría de los casos se en­frentaba a parasitosis y diarreas contraídas por el agua sin tra­tamiento y falta de hábitos de higiene saludables. Lamenta­blemente, muchos de ellos lle­gaban a consecuencias fatales.

El trabajo le resultaba ago­tador, guardias sin dormir y pacientes que se acumulaban. Pero sabía que gran parte de los casos se podían prevenir. En este sentido, comenzó a re­correr el mundo buscando una manera de ejercer la medicina y se instaló en Estocolmo (Sue­cia) y en Philadelphia (Estados Unidos).

A través de numerosas inves­tigaciones comprendió que des­de hace tiempo existe en todo el mundo la llamada “crisis de agua”. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año 1500 millones de per­sonas se ven afectadas por en­fermedades transmitidas por el agua, y un niño muere cada 90 segundos por esta misma razón. En Argentina cerca del 16% de la población carece de acceso a agua segura: es decir que más de 6 mil millones de personas beben agua directamente de pozos, ríos o arroyos que no cuentan con ningún tipo de tratamiento.

1500 millones de personas por año sufren enfermedades transmitidas por el agua

Al respecto, Nicolás se inte­resó por encontrar una solu­ción y, a través de una imagen en Internet, conoció un llama­tivo método: en la foto apare­cían chicos en un lugar de Áfri­ca, que bebían agua turbia de un río con un dispositivo simi­lar a una pajilla. En base a esta averiguación, descubrió que se trataba de un filtro microbioló­gico que permitía que el agua de cualquier fuente se vuelva apta para el consumo. De he­cho, ese filtro estaba nombra­do por la OMS como la más alta tecnología en salud para el tratamiento de agua en comu­nidades vulnerables. Gracias a ese hallazgo, Nicolás fundó Proyecto Agua Segura.

Para ayudar a las millones de personas que necesitaban agua segura se unió al actor Julián Weich, con amplia experiencia en organizaciones sociales y embajador de UNICEF.

RSALUD: – ¿En qué con­siste la metodología LifeS­traw® para filtrar el agua?

Nicolás Wertheimer: – Los filtros LifeStraw® cuentan con la mejor tecnología del mundo para el tratamiento del agua. La OMS los definió excediendo el criterio de “Alta Protección” en trata­miento del agua. Permiten que agua contaminada y/o extrema­damente sucia pueda ser recupe­rada y saludable para su consumo. No requieren de energía eléctrica y solo utilizan la fuerza de la gra­vedad. Eliminan el 99.999% de bacterias, virus y parásitos, y fil­tra 12 litros de agua por hora. El funcionamiento de los filtros es muy simple, se vierte el agua su­cia a través de una malla de 20 nanómetros, lo que permite que todos los microorganismos que­den retenidos. Estos productos están orientados a poblaciones en desventaja y situaciones de emergencia sanitaria. Su eficacia fue probada a nivel mundial y se utilizó en países como Kenya e India, beneficiando a millones de personas. Hoy llegó por primera vez a la Argentina de la mano de Proyecto Agua Segura.

99,999% de bacterias, virus y parásitos es el porcentaje que eliminan los filtros

RS: – ¿En qué zonas de Argentina se desempeñan?

NW: – Actualmente Proyecto Agua Segura trabaja en 16 pro­vincias argentinas: Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Chubut, En­tre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan, Santa Fe, Santia­go del Estero y Tucumán.

RS: – Acorde al trabajo que llevaron adelante, ¿qué regio­nes del país consideran que requieren más atención?

NW: – Además de las comuni­dades consumiendo agua turbia, vemos distintos tipos de pro­blemáticas. Esta cuestión se da en comunidades alejadas de las ciudades, en las provincias del Noroeste y Noreste argentino. También cerca de la capital, por ejemplo, en las islas de Buenos Aires y sus alrededores, e incluso en la provincia. Otro de los casos ocurrió en San Juan, con el pue­blo indígena Los Huarpes, ya que el agua de lluvia se acumulaba en tachos y se tornaba verde por el sol y las malas condiciones de al­macenamiento. Todas las provin­cias argentinas se enfrentan a al­tos porcentajes de la población sin agua segura, por lo cual, todas re­quieren de atención y soluciones.

16 son las provincias argentinas en las que actualmente trabaja Proyecto Agua Segura

RS: – ¿Qué enfermedades son las transmitidas por el agua y quiénes resultan los principales afectados?

NW: – El agua sin tratamiento contiene microorganismos que pueden ocasionar parasitosis y diarrea, lo que genera deshidra­tación y desnutrición. Los niños son los más vulnerables: la diarrea es la segunda causa de muerte en menores de 5 años. El agua sin tratamiento es un factor clave en esos casos. Lo mismo sucede con la desnutrición, ya que la prime­ra indicación para prevenirla es el consumo de agua segura. Por lo tanto, es sumamente importante que los niños cuenten con agua potable y aprendan hábitos de hi­giene saludables.

RS: – Además de la tec­nología, ¿qué otros métodos utilizan para afrontar la pro­blemática del agua en zonas vulnerables?

NW: – Modificar los hábitos de consumo relacionadas con el agua es un proceso que implica educación. Por eso enseñamos que el agua segura es un dere­cho humano y que los hábitos de higiene son fundamentales para mantenerse saludables. Lo hace­mos a través de distintos talleres. Por ejemplo, el taller de ciencia, en donde se miran los microor­ganismos del agua sucia con un microscopio; el taller de lavado de manos y el taller del ciclo del agua, en los cuales se compren­de la importancia del recurso del agua, entre otros. De dichas ac­tividades participan tanto niños como adultos, porque creemos que lo aprendido debe mantener­se en el tiempo para que las mis­mas comunidades lo repliquen.

Muchas comunidades no po­seen acceso a una fuente cerca­na de agua. En consecuencia, tanto los niños como los adultos caminan horas hasta llegar a un pozo, río o vertiente. Ante esta problemática, creamos una es­tructura que permite recolectar agua de lluvia y así tener fuentes de agua cerca de los hogares y abastecimiento suficiente durante todo el año.

RS: – Hasta el momento, ¿cuáles fueron los resultados de esta iniciativa?

NW: – Proyecto Agua Segura ya llevó agua segura y educación a más de 600 familias y 200 escue­las rurales de Argentina. Este año, gracias a alianzas generadas con Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), el área de responsa­bilidad social de grandes empre­sas y otros agentes de cambio, lle­garemos a otras 300 escuelas más.

La diarrea es la segunda causa de muerte en menores de 5 años

RS: – ¿Cuál es la finan­ciación de Proyecto Agua Segura?

NW: – Se financia gracias a la inversión que hacen los orga­nismos sociales y privados en la problemática del agua. Aportaron ONGs, áreas de responsabilidad social empresarial de empresas grandes y particulares. Incluso el apoyo de pequeñas y medianas empresas nos permite llevar a cabo nuestro trabajo. Junto a esos aliados definimos los programas que se realizarán y su funciona­miento. En varias oportunidades, además de contribuir con fondos, los empleados de las empresas acuden a las escuelas ayudándo­nos a implementar los programas. Luego de que el programa fue efectuado, seguimos en contacto con la empresa para que conozca el impacto en las comunidades.

RS: – ¿Reciben colabora­ción de otras organizaciones sociales?

NW: – Un pilar de Proyecto Agua Segura es el trabajo cola­borativo, por eso trabajamos con los tres sectores: el público, el pri­vado y la sociedad civil. Muchas organizaciones de la sociedad civil han colaborado con nuestra entidad, tales como la Asociación de Padrinos de Escuelas Rurales (APAER), Ruta 40, Misiones Ru­rales, Red de Comunidades Rura­les, Voy Con Vos, entre otras. Más de 80 organizaciones son las que nos permiten conocer dónde es­tán ubicadas las escuelas rurales, de este modo acudimos a ellas y presentamos nuestro proyecto.

RS: – ¿Piensan expandir­se a otros países?

NW: – Estamos decididos a seguir trabajando hasta que to­das las comunidades de Argen­tina cuenten con agua segura. Comenzamos a trabajar en el país y estamos muy contentos por la velocidad de crecimien­to del proyecto. Por tal motivo, tenemos en mente nuevos hori­zontes en los países limítrofes, que con pasos firmes llegare­mos a concretar.

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